La reabsorción radicular externa (RRE) inducida por ortodoncia es un efecto secundario adverso, frecuente e irreversible. Se define como un proceso inflamatorio derivado de las fuerzas mecánicas aplicadas sobre el ligamento periodontal, manifestándose predominantemente en el tercio apical. Su naturaleza multifactorial y curso impredecible plantean un desafío clínico relevante en la práctica ortodóncica actual.
Con el objetivo de analizar la evidencia científica sobre la RRE inducida por el tratamiento ortodóncico, evaluando sus métodos diagnósticos, prevalencia y factores de riesgo inherentes tanto al paciente como al tratamiento, se realizó una monografía de revisión narrativa estructurada bajo la estrategia PICO. Entre enero y febrero de 2026 se realizó la búsqueda en bases electrónicas, la cual fue complementada con literatura histórica y una búsqueda manual; utilizando en total 37 referencias seleccionadas bajo criterios de lectura crítica.
La RRE posee una alta prevalencia general pero baja severidad clínica, predominando los grados más leves de la misma. El diagnóstico inicial puede realizarse con radiografías periapicales y ortopantomografías (OPT), reservando la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT) ante sospechas de daño moderado-severo. Su carácter multifactorial involucra factores inherentes al paciente e inherentes al tratamiento ortodóncico. La susceptibilidad del paciente está determinada por la madurez radicular, predisposición genética, anomalías morfológicas, antecedentes de trauma y hábitos parafuncionales. Respecto al tratamiento, el daño se incrementa ante fuerzas pesadas continuas, fases activas mayores a 24 meses y mecánicas de cierre de espacios por extracciones.
Debido a que se hallaron limitaciones metodológicas en algunos estudios, se sugiere estandarizar el diseño de futuras investigaciones para evitar sesgos al evaluar la reabsorción. Considerando que este proceso es un efecto directo del movimiento dental y presenta una alta prevalencia, el ortodoncista debe confeccionar una rigurosa historia clínica y conocer los factores de riesgo inherentes al paciente y al tratamiento ortodóncico para poder controlarlos preventivamente desde la planificación.