Resumen
Describe los distintos medios para controlar hemorragias al intervenir pacientes hemofílicos, dividiendo el tratamiento en dos: una parte local, en la que debe evitarse todo lo que aumente el tamaño de la herida (suturas, pinzas, sustancias cáusticas) y una parte en la que se trata la crasis sanguínea para asegurar la hemostasis y evitar la reiteración de la hemorragia. Señala que en esa segunda instancia deben evitarse los hemostáticos que obran por vaso constricción, y divide los agentes terapéuticos para modificar la coagulación en 2 grupos: los que producen modificaciones coloidales que activan la formación del trombus (suero sérico anti hemorrágico, citrato de soda, radioterapia esplénica, etc. ) y los que suman elementos normales que intervienen en la coagulación, provenientes de un organismo normal, como la transfusión de sangre de un sujeto conteniendo sustancias y fermentos normales. Se detiene en cada uno de estos agentes terapéuticos, analizando propiedades y métodos de empleo